Cuando la gente construye el futuro de su ciudad
¿Qué pasaría si las ciudades no se diseñaran solo desde escritorios técnicos, sino desde la voz de quienes las habitan todos los días?
Esta experiencia responde a esa pregunta desde Bolivia, mostrando que la planificación urbana puede nacer desde la ciudadanía organizada, con enfoque de derechos, inclusión y visión de futuro.
El punto de partida: el derecho a la ciudad
Durante años, el crecimiento urbano en Bolivia estuvo marcado por decisiones centralizadas y poco sensibles a la vida cotidiana de las personas. Frente a este escenario, organizaciones sociales comenzaron a impulsar otra forma de pensar la ciudad: la ciudad como un derecho, no solo como infraestructura.
El derecho a la ciudad implica algo profundo:
no solo acceder a servicios, vivienda o espacios públicos, sino participar activamente en las decisiones que transforman el territorio.
El rol de UNITAS: sembrar ciudadanía urbana
Desde 2011, el Programa Urbano de UNITAS ha trabajado para fortalecer la acción colectiva en las ciudades, acompañando a organizaciones vecinales, colectivos juveniles, mujeres y personas con discapacidad para que pasen de la demanda a la incidencia real.
A través de procesos formativos, diagnósticos participativos y articulación política, UNITAS impulsó el proyecto:
“Ciudadanía Organizada: Ciudades con Derechos y el Derecho a la Ciudad” (2022–2025)
presente en cinco ciudades del país, con un objetivo claro:
👉 que la ciudadanía sea protagonista en la planificación urbana.
Oruro: cuando la ciudad se piensa desde abajo
En este marco nace el Colectivo Urbano de Oruro, una articulación diversa de mujeres, jóvenes, líderes vecinales, profesionales, personas con discapacidad y activistas urbanos que decidieron imaginar juntos la ciudad que querían habitar.
El resultado fue ambicioso y profundamente colectivo:
la Agenda Urbana de Oruro 2025–2040, construida desde recorridos urbanos, talleres, mesas de diálogo y encuentros ciudadanos.
No fue solo un documento.
Fue un proceso de empoderamiento, donde las personas reconocieron que su experiencia cotidiana también es conocimiento urbano.
Liderazgos que abren camino
El proceso fue impulsado por el liderazgo comprometido de María Eugenia Castañares y un equipo de mujeres activistas que sostuvieron el trabajo voluntario, articularon actores diversos y mantuvieron el diálogo con el Gobierno Municipal.
Gracias a este liderazgo, la Agenda Urbana no solo fue presentada públicamente, sino que inició su camino hacia la institucionalización como política pública, marcando un precedente histórico en Oruro.
Una agenda con visión de futuro
La Agenda Urbana proyecta una ciudad más humana hacia 2040, abordando temas clave como:
- movilidad urbana inclusiva
- vivienda digna
- espacios públicos seguros y accesibles
- gestión ambiental comunitaria
- gobernanza participativa
- enfoque de género y cuidados
Todo construido desde una pregunta central:
¿cómo queremos vivir juntos en esta ciudad?
Cuando la institucionalidad escucha
Uno de los grandes logros de esta experiencia fue la articulación con el Gobierno Autónomo Municipal de Oruro, que acompañó el proceso, validó las propuestas y asumió compromisos para incorporar la Agenda Urbana en los instrumentos de planificación municipal.
Este diálogo entre ciudadanía organizada y autoridades demuestra que otra gobernanza urbana es posible, basada en confianza, corresponsabilidad y visión compartida.
Más que planificación: innovación social
Esta experiencia no solo transformó una agenda urbana.
Transformó la relación entre ciudadanía y Estado.
El Colectivo Urbano de Oruro demostró que la participación no es solo consulta, sino co–creación, y que la ciudadanía organizada puede generar propuestas técnicas, políticas y viables desde la base social.
Lo que deja esta experiencia
- Las ciudades pueden planificarse desde la gente
- La organización ciudadana fortalece la democracia urbana
- La participación sostenida genera políticas con legitimidad social
- El derecho a la ciudad se construye, no se concede
Un mensaje para otras ciudades
La experiencia de Oruro es replicable.
No como una receta, sino como una inspiración:
organizarse, formarse, dialogar y creer que la ciudad también nos pertenece.
Porque las ciudades no se construyen solo con cemento,
sino con voces diversas, sueños compartidos y ciudadanía activa.